viernes, 27 de junio de 2014

Instalación de puertas en una óptica

Me pareció mentira cuando aquella mañana de primavera inauguré al fin mi Óptica. Desde los diez años soñando con tener mi propia empresa y mi propio negocio y ahora lo he conseguido. No ha sido fácil, eso sí. Yo estudié la carrera de Física, porque era lo que me gustaba, y nunca imaginé que acabaría dedicándome a esto. El caso es que ahora adoro mi trabajo y se ha convertido en mi mayor pasión. Los primeros cinco años trabajé en tres ópticas que no eran mías. Allí aprendí un montón, pero mi sueño era llegar un día a tener mi propia Óptica. Necesitaba un buen local y mucho dinero para sacar adelante mi proyecto. Ya casi pensaba que sería imposible cuando un golpe de suerte me cambió la existencia. Mi tío el americano falleció de repente y para mi sorpresa, me dejó un legado de varios millones de dólares. Al fin disponía de dinero suficiente para llevar a cabo mi inversión. Escogí la esquina más bonita del centro de la ciudad. Era un local diáfano de dos plantas, con una fachada entera de cristal. Lo decoré íntegramente a mi gusto, aunque siempre asesorado por los mejores profesionales. Me encantan las plantas naturales, así que una de las cosas que destacan en mi local es el frescor y el verdor de los helechos, potos y otras plantas ornamentales. Hay quien dice que esto parece una selva, pero a mí me gusta. Las salas de espera para clientes tienen muebles cómodos y modernos, e incluso una pantalla plana de las grandes para que se entretengan viendo la televisión. Los pintores que decoraron las paredes del local fueron unos auténticos artistas y consiguieron un colorido sorprendente y luminoso, que logra que las estancias parezcan mucho más grandes de lo que ya lo son. Para el día de la inauguración contraté a una empresa de catering que sirvió bebidas a los asistentes y unos deliciosos aperitivos. Los vecinos de la zona quedaron encantados con el local y me prometieron que vendrían con frecuencia por mi Óptica. Espero que así sea. Uno de los trabajos que me dejaron más satisfecho fue el de los cerrajeros 24 horas Zaragoza, que se ocuparon del montaje de todas las puertas y cerraduras del local. El sistema de apertura de seguridad de la puerta principal es magnífico y a prueba de robos. Para mí la seguridad es un elemento básico, ya que la mercancía que guardo en mi local tiene un gran valor. Hay gafas que valen miles de euros y los aparatos de laboratorio son de primera calidad y también me costaron carísimos. Por si fuera poco, los cerrajeros me incluyeron como parte de sus servicios, la apertura de cerraduras gratis durante tres meses, para el caso de que me ocurriera algo en el local. Algo que me viene muy bien, y más teniendo en cuenta que tienen servicio de 24 horas.

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